jueves, junio 26, 2008

con mi sexto sentido.... me desahogo!!!

realmente no se si es el sexto sentido, o cual. (ya entenderán por qué digo sentido)
No sé si éste califica como un sentido.
Creo tener mas que 6, la verdad.
Reconozco mi incapacidad de quedarme callada, por lo menos estos últimos años se me esta acrecentando.
Hago esfuerzos que me gastan una enorme energía.
Cuento hasta 10, como me decía la Ita, una de mis abuelas, tal vez viendo en esos tiempos ya mi inclinación a saltar ante cualquier tema que me pareciera digno de discutir.
"polvorita" - me decían.

Será que después de estar casada con diplomático, de alguna manera he tenido que callarme, disimular y hacerlo miles de veces y de miles de maneras....???
No sé.

Hoy no es un tema ni político, ni religioso, ni familiar; tampoco está en juego el trabajo de mi marido, ni es de repercusión Nacional.
Sólo que hay un "ser", un "él" .... un "opinólogo" para estar a la moda de los términos que usan en Chile ahora último, que escribió hoy un articulito en el Día a Día, bloque de Editoriales en
El Mercurio, diario chileno de una trayectoria bastante respetable, muy antiguo. Supuestamente con buenos articulistas, periodistas y colaboradores.

Que grán diferencia en un mismo día!!!
Tenemos por un lado a Cristián Warnken, que necesitaría un tema aparte para describirlo, tanto a él como todo lo que escribe.
Artículo de hoy: El árbol seco (pinchar para leer)
y.... por otro lado, lo que me dejó en el estado que estoy, y ahora alivianándolo por acá....
Oído de mujer (pinchar para leer).

Creo que no tengo mucho que decir al respecto.
No quise dejar nada por escrito en el blog del diario mismo....
Creo que no se merece que le respondan siquiera por ahí....
Juzguen Uds. mismos y si quieren me dejan un comentario....

2 comentarios:

clarissa quadros dijo...

Querida Luz, lei los artículos y te envio esto que escribí para ti.

Aillanthus Altíssima, Árbol de los Dioses, o Árbol del Paraíso, es el nombre de um árbol que me encanta. Llamó mi atención por primera vez hace unos 20 años.

De pronto empecé a verlo por todas partes, a fijarme en él, en lo lindas que son sus ramas abiertas y esbeltas, su follaje tropical y los enormes racimos de semillas que se van encendiendo de color ocre a medida que se termina el verano.

Rescaté el primero entre el cemento partido de la vereda de nuestra calle en Bellavista.
Lo puse en un macetero grande en la terraza y creció y creció. Lo acarreé por dos casas más y, cuando me separé, no pude llevármelo. Lo planté al lado de afuera de esa casa, en lugar del árbol municipal que se había secado. Había encontrado su lugar.

El segundo lo encontré de nuevo entre las grietas del cemento, a un costado de mi lugar de estacionamiento en el edificio donde vivíamos. Lo saqué, me lo llevé a mi casa del campo y lo planté.

En esa época ya sentía pasión por las plantas pero sabía poco. De este árbol no sabía nada, ni su nombre, solo percibía su llamamiento, me fijaba en todos los que se cruzaban en mi camino.

Cuando volví al campo, dos semanas después, había perdido todas las hojas, el tronquito estaba totalmente desnudo. Me dio una pena horrible y, una semana después, lo saqué y lo boté.

Jamás se me ocurrió que probablemente perdió las hojas debido a la proximidad del otoño junto al esfuerzo en adaptarse a una nueva tierra y que probablemente estaba vivo… no esperé lo suficiente, no sabía lo suficiente.

Me pasó lo mismo con unos aromos que fui a buscar al camino. Fui en auto, sola, con pala, horqueta y bolsas de plástico. Trabajé muchísimo para lograr sacar 3 arbolitos nuevos sin romperles las raíces además de llenar bolsas con aquella tierra fértil que los árboles grandes van formando a costa de dejar caer sus flores y hojas por años y años.

Los planté a la entrada de la parcela. Tuve que abrir un hoyo enorme para cada una de ellos y llenarlos con aquella tierra madre que les gusta, las planté, fertilicé y regué.

Dos semanas después todas las hojas se habían caído… y yo, alma de médico que no estudió medicina ni agronomía, ni veterinaria por andar muy dispersa por la vida o quizás por qué otro misterio, nuevamente pensé que no habían logrado sobrevivir… Me dio mucha pena, las había sacado de su cuna, les había robado la vida además de todo mi esfuerzo, para nada.

Sin embargo, esta vez dejé fluir la otra medicina, la que he aprendido con la vida, la del alma, del aura, de la energía, de la Fe, aquella desnuda de cualquier herramienta que no sea la intuición y la comunicación que se genera en esas dimensiones y que nos dice qué debemos dar, pedir o hacer.

Entonces decidí creer en la fuerza de la vida y en la visión, amor y esfuerzo con los que los había ido a buscar para darles morada en mi morada, en mi tierra sagrada. Todo esto no podía haber sido en vano, tendría que confiar y seguir regándolos, entregándoles esa corriente de amor que arropa al otro en nuestros cuidados potenciando, canalizando la energía de vida del universo.

Pasaron otras dos semanas y fui a mirarlos. Los tronquitos se habían tornado verdes y ese verde caminaba de abajo hacia arriba y ya estaba irrumpiendo en unas pequeñas protuberancias prometiendo vida y nuevas hojas. La más pequeña tenía incluso una ramita nueva.

Me conmoví, lloré.
Ellos me dieron una lección preciosa. Entendí por qué perdí mi último Ailanthus, y sentí que ahora ya podía responder a su llamado y que mis propias raíces también empezarían a encontrar su tierra, sus tierras, en mi tierra y en esta tierra y recordé el olor embriagante de sus racimos sutiles de florcitas amarillas que me transportan cada primavera por el sendero de los caminos del alma.

Clarissa Valderrábano Quadros
Santiago de Chile, Junio 2008

luÇiernaga dijo...

Clarissa querida..
no sabes la cantidad de veces que he abierto este precioso regalo que me dejaste aca. cada vez abriendolo como si fuese la primera, a disfrutar de su contenido.
como te dije ese mismo dia al abrirlo por primera vez que tanto me emociono, muchas gracias por ser como eres, gracias por ser parte de lo que vivi en tu maravilloso e inolvidable pais.
gracias por tu amistad.
te quiero mucho....